¿Qué defendemos?
Creemos en la igualdad para todos los géneros.
Pero no creemos en la igualdad solo como principio, ideal u objetivo político. Creemos en la igualdad como realidad vivida. El tipo de igualdad que se puede sentir en cómo las personas se tratan entre sí, en cómo asumen la responsabilidad de su propio comportamiento y en cómo cada persona puede sentirse segura en su propia vida, cuerpo, límites y relaciones.
Creemos que la verdadera igualdad solo puede lograrse a través de la seguridad.
No hay igualdad sin seguridad.
No hay libertad sin seguridad.
No hay autonomía sin seguridad.
No hay capacidad de acción sin seguridad.
No hay amor sin seguridad.
La sensación de seguridad no aparece de la nada. No se crea solamente con palabras tranquilizadoras, buenas intenciones o palabras bonitas.
La sensación de seguridad se crea con seguridad real: seguridad física, emocional, psicológica y social.
Por eso no hablamos solo de la violencia cuando el daño ya ha ocurrido. Hablamos también de los patrones relacionales, las habilidades emocionales y las dinámicas cotidianas que construyen o destruyen la seguridad.
Creemos en la responsabilidad, no en la culpa
No buscamos enemigos en grupos de personas, géneros o identidades.
No creemos que las relaciones más seguras se construyan culpando a todos los hombres, a todas las mujeres, a todas las supervivientes, a todos los perpetradores o a cualquier grupo de personas.
Creemos que las relaciones más seguras se construyen cuando las personas aprenden a ver el impacto de su propio comportamiento, asumen la responsabilidad por él y cambian su forma de actuar.
Pero la responsabilidad no significa lo mismo para cada persona en cada momento.
Una persona puede asumir la responsabilidad en la medida en que sea capaz de hacerlo. Si esa capacidad es débil, hay que fortalecerla. Si a una persona le faltan habilidades emocionales, hay que enseñárselas. Si carece de autoconciencia, hay que construirla. Si su capacidad de reflexión está dañada, poco desarrollada o no disponible, hay que ejercitarla. Si ha perdido sus límites, hay que restaurarlos.
La responsabilidad no es abandono.
La responsabilidad es apoyo hacia la capacidad de acción.
La superviviente no es responsable de cargar con el daño
No colocamos la responsabilidad de la violencia, el control coercitivo, la dominación o el comportamiento dañino sobre la persona que lo sufre.
La superviviente no es responsable de explicar, comprender, tolerar, reparar o sanar a la persona que causa el daño. La superviviente no es responsable de volverse lo suficientemente segura para alguien que viola sus límites. La superviviente no es responsable de cargar con el control, el miedo, la vergüenza o la incapacidad de otra persona.
Pero la superviviente tiene derecho a recuperarse. Y en esa recuperación, también tiene capacidad de acción.
La responsabilidad de la superviviente no significa culpa. Significa el derecho a recuperar su propia vida. Significa el derecho a reconocer lo que ha pasado, a poner límites, a restaurar su propia capacidad de funcionar y a reconstruir la relación consigo misma.
La responsabilidad de la persona que causa el daño es distinta.
La persona que causa el daño es responsable de enfrentarse a su propio comportamiento, reconocer sus consecuencias y hacer el trabajo necesario para cambiar. Es responsable de aprender a autorregularse, respetar los límites, detener los comportamientos dañinos y construir la capacidad para una interacción segura.
La tarea de la superviviente no es cambiar en nombre de la persona que causa el daño.
La persona que causa el daño no puede esconderse detrás de la incapacidad.
Ambas personas conservan su dignidad humana, pero sus responsabilidades no son iguales.
Por eso construimos herramientas
Safety in Relationships construye herramientas que ayudan a las personas a regresar a su propia capacidad de acción.
Construimos herramientas que apoyan:
- reconocer el propio estado, cuerpo, emociones y necesidades
- preservar y restaurar la capacidad de funcionar
- desarrollar habilidades emocionales
- fortalecer la autoconciencia
- mejorar la capacidad de reflexión
- reconocer, establecer y mantener los límites
- distinguir las dinámicas de relación seguras e inseguras
- separar la propia responsabilidad de la responsabilidad de otra persona
- identificar y cambiar el comportamiento dañino
Nuestro objetivo no es que las personas dependan de un sistema, un experto, un diagnóstico, un ayudante u otra persona.
Nuestro objetivo es que las personas puedan, con el tiempo, sostenerse por sí mismas.
Independientemente del género.
Independientemente del origen.
Independientemente de las experiencias previas.
Sin minimizar el daño.
Sin evitar la responsabilidad.
Sin dejar a nadie solo.
Nuestro punto de partida es sencillo
Las relaciones más seguras las construyen personas capaces de reconocerse a sí mismas, regularse a sí mismas, respetar los límites de los demás y asumir la responsabilidad de su propio comportamiento.
La igualdad no es solo el derecho a ser tratado de la misma manera.
La igualdad es el derecho a vivir sin miedo.
La igualdad es el derecho al propio cuerpo, mente, voz y límites.
La igualdad es el derecho a relaciones seguras.
No creemos que el mundo cambie dividiendo permanentemente a las personas en grupos de culpables e inocentes.
Creemos que la seguridad crece cuando las personas aprenden a ver su propio comportamiento con mayor claridad, a asumir la responsabilidad con mayor honestidad y a construir relaciones en las que nadie tenga que encogerse, tener miedo o desaparecer.
Por eso existe Safety in Relationships.
Defendemos la seguridad, la responsabilidad, la recuperación y el cambio.
Defendemos la igualdad para todos los géneros.
Defendemos el derecho de cada persona a llegar a estar segura, y a convertirse en alguien que no le quita la seguridad a los demás.